Cuidados de la lavanda: todo lo que debes saber

La lavanda es una planta aromática muy vistosa ideal para decorar el interior del hogar o para dar un toque de color al jardín. Además, requiere de unos cuidados muy básicos. En este artículo te contamos todo lo que debes saber acerca de los cuidados de la lavanda.

cuidados de la lavanda

La lavanda es un arbusto silvestre que puede crecer y sobrevivir incluso en zonas rocosas con mucha incidencia solar directa, por lo que no es demasiado exigente en cuanto a sus cuidados.

Cuidados de la lavanda

Esta planta, como hemos comentado, pide unos cuidados muy simples para crecer y florecer. Aun así, hay que tenerlos presentes y aplicarlos adecuadamente.

Riego

Al tratarse de un arbusto silvestre, la lavanda es capaz de resistir bastante bien la sequía. En un entorno doméstico, lo ideal es regarla una vez a la semana en los meses de primavera y verano, y dos veces a la semana en los meses de otoño e invierno. En éstos últimos es recomendable regarla a plena luz del día ya que, si no, la humedad podría acumularse y dañar la planta. En dichas épocas del año también es conveniente regar únicamente la tierra procurando no mojar las ramas y las flores, ya que podrían aparecer hongos.

Luminosidad

En exteriores, la lavanda debe estar en una zona donde reciba luz solar directa durante aproximadamente 6 horas diarias.

Si se coloca en interior, la lavanda deberá estar en un sitio que reciba luz del exterior también durante unas 6 horas al día. Por eso, lo ideal es tenerla al lado de una ventana o balcón.

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Si las flores de tu lavanda pierden color o se secan, significa que está recibiendo demasiada luz solar. Colócala en un lugar fresco, bien iluminado pero sin luz solar directa, y rocíala con un atomizador cada dos días.

Temperatura

La temperatura más adecuada para la lavanda es de entre 20ºC y 30ºC. Por lo tanto, no deberás preocuparte por este factor.

Ventilación

Como hemos comentado, la lavanda necesita recibir mucha luz solar. Pero también es importante que el lugar donde esté cuente con una buena ventilación.

Abonado y sustrato

La lavanda no necesita ser abonada. De hecho, no se recomienda abonarla porque hacerlo puede provocar una pérdida del aroma que genera.

El sustrato debe ser alcalino, es decir, de pH alto, para que la lavanda crezca de forma sana. Además, el suelo debe ser arenoso, de forma que permita un buen drenaje para evitar el encharcamiento y, consecuentemente, la potencial aparición de hongos, que pueden dañar seriamente la planta.

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Plagas y enfermedades en la lavanda

La lavanda es susceptible de sufrir varias plagas y enfermedades, por lo que es conveniente tenerla vigilada y aplicar acciones preventivas para evitarlas.

Algunas de las plagas que puede sufrir son las de los pulgones, las orugas de la lavanda, la cochinilla, la mosca blanca y los crisomélidos.

Por lo que hace a las enfermedades, las que suele sufrir la lavanda son provocadas por virus. Si no se tratan, pueden llegar a provocar la muerte de la planta.

Además, como comentamos anteriormente, la lavanda también puede ser propensa a los hongos.

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