Cómo podar un rosal: guía paso a paso

Los rosales requieren pocos cuidados, pero hay uno que es fundamental si queremos que florezcan lo mejor posible: la poda. La poda de los rosales es un cuidado básico de esta familia de plantas, que ayudará a que éstas se mantengan sanas y fuertes y a estimular el brote de nuevas rosas. Además, de ella dependerán las próximas floraciones de esta popular planta. En este artículo te contamos cómo podar un rosal paso a paso.

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Herramientas necesarias para podar un rosal

Para podar un rosal, únicamente son necesarias dos cosas: unas tijeras de podar y unos guantes de jardinería que permitan manipular la planta de forma cómoda y segura.

  • Tijeras de podar. Dependiendo del tipo de rosal, más concretamente, del tamaño de sus ramas, será más conveniente utiliza un tipo de tijeras de podar u otro: si el rosal es de ramas finas, lo mejor será usar unas tijeras bypass, mientras que si es de ramas gruesas, lo ideal será realizar la poda con unas tijeras de yunque.
  • Guantes de jardinería. A la hora de realizar la poda de un rosal, es importante poder manipularlo cómodamente y de forma segura. Por eso es indispensable llevar a cabo esta tarea con guantes de jardinería.

Cómo podar un rosal

Como hemos comentado anteriormente, la poda del rosal es un cuidado muy importante, del cual dependerán las próximas floraciones e incluso el estado de salud de la planta. Por lo tanto, antes de llevar a cabo esta tarea, es de suma importancia saber cuándo y cómo debe hacerse.

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Cuándo podar un rosal

Los rosales, el primer año tras su plantación, no necesitan ser podados. De hecho, durante este periodo es recomendable no hacerles ninguna de clase de poda, ya que todavía no han echado raíces completamente y se podría interferir en su crecimiento.

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A partir del segundo año tras su plantación, será conveniente realizar una poda al menos una vez al año, durante el mes de marzo preferiblemente, pues ya habrán pasado los meses de más frío. Es recomendable realizar una segunda poda a finales de verano, en el mes de septiembre, para preparar el rosal para el invierno.

A parte, durante todo el año, deben hacerse pequeñas podas de mantenimiento para eliminar aquellas ramas y flores marchitas que el rosal pueda tener.

Pasos para podar un rosal

Podar un rosal no es una tarea complicada, siempre y cuando se sepa cómo hacerlo y se utilicen herramientas adecuadas. Herramientas que, por cierto, deben desinfectarse siempre antes y después de su uso para evitar la aparición de enfermedades o plagas en las plantas.

Estos son los pasos que debes seguir para podar un rosal:

  1. Corta las ramas secas o débiles y las hojas marchitas o muertas. Corta todas las ramas secas o débiles y deshazte también de las hojas marchitas o muertas para mejorar el aspecto de tu rosal.
  2. Haz cortes en las ramas más fuertes. Identifica las ramas secundarias más vigorosas del rosal, y haz en ellas un corte en diagonal procurando dejarles al menos tres yemas. El corte se hace en diagonal para que el agua de riego y de la lluvia resbale y no entre en las ramas, cosa que podría causarle a la planta pudrimiento o incluso alguna enfermedad.
  3. Corta los chupones. Los chupones son ramas que no producen flores y que consumen muchos nutrientes que podrían aprovechar otras partes de la planta. Corta todos los chupones si quieres que tu rosal se vea totalmente limpio y más vigoroso.

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