Cómo hacer compost en casa

Un aspecto muy positivo de la naturaleza es que todo lo que hay en ella tiene una utilidad. Y los residuos orgánicos no son una excepción. Estos se pueden aprovechar para convertirlos en tierra fértil para aumentar la productividad de jardines y cultivos. En este artículo te mostramos cómo hacer compost en casa.

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¿Qué es el compost?

El compost es materia orgánica descompuesta que se produce cuando las bacterias del suelo descomponen los residuos biodegradables, dando como resultado un producto rico en minerales que es ideal para el jardín o el cultivo. Puede añadirse al suelo en cualquier momento del año sin temor a quemar las plantas o contaminar el agua.

¿Qué beneficios tiene?

  • Es totalmente gratis. Puedes utilizar los residuos de la cocina, los recortes de césped, las hojas y otra vegetación que de otro modo se tiraría. De hecho, incluso puedes ahorrar dinero en tasas de vertido.
  • Los suelos ricos en compost producen plantas vigorosas, independientemente de lo que cultives.
  • Mejora la estructura, la textura y la aireación del suelo del jardín.
  • La adición de compost mejora la fertilidad del suelo y estimula el desarrollo saludable de las raíces de las plantas.
  • No es necesario añadir fertilizantes.

Cómo hacer tu propio compost en casa

Hacer tu propio compost es muy fácil. La idea principal es la siguiente: Se mezclan los residuos de jardín y de cocina en una pila o contenedor y se proporcionan las condiciones adecuadas para favorecer la descomposición.

  1. Escoge un lugar para colocar tu contenedor de compost. Este lugar debería contar con una buena circulación de aire, acceso al agua y sombra parcial en verano (para evitar que la pila se caliente demasiado), pero con buen sol en invierno (para mantener la pila caliente).
  2. Elige un contenedor. Puedes comprar un compostador o hacer el tuyo propio. En cualquier caso, lo ideal es que tenga unas medidas de aproximadamente 100 x 100 x 100 cm. Este tamaño es lo suficientemente grande como para que el compost cree su propio calor. Si utilizas un compostador comercial no tendrás que preocuparte por el tamaño.
  3. Añade materiales al contenedor. Estos pueden ser maleza verde, hojas verdes, restos de poda, flores y plantas secas, restos de frutas y verduras (así como sus pieles), cáscaras de huevo y de frutos secos, ceniza, etc. En resumen, puedes utilizar todos aquellos residuos orgánicos que generes al cocinar, al cortar el césped, al podar. Eso sí, es muy importante no usar carnes, aceite, papel, ni otros residuos que no sean orgánicos.
  4. Mantén tu compost húmedo. Riega de vez en cuando tu compost para que este mantenga cierto grado de humedad.

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